Un año entero de trabajo nutricional puede ver sus efectos echados por tierra después del verano.

Mantener el tipo frente a las tentaciones y obligaciones propias de la época estival resulta difícil. En esos casos la guía del nutricionista que nos ha acompañado en el proceso de la pérdida de peso es crucial. La doctora Julia López, con dilatada experiencia en medicina interna y nutrición, es conocedora del valor del coaching en la realización con éxito de regímenes y, por eso, uno de sus pilares a la hora de trabajar con un paciente es acompañarles durante todo el proceso. Para sobrevivir a los estragos del verano sin sufrir, la doctora nos sugiere una serie de consejos que abarcan desde nutrición al ejercicio.

 

Más tiempo libre equivale a más ocio ligado a la comida, como por ejemplo el aperitivo o las cañas en terrazas. La doctora López recomienda apostar por una copa de vino, olvidarse de la cerveza, las bebidas carbonatadas o azucaradas y la consabida tapa que acompaña el servicio para no alterar el número que devuelve la báscula.

verano sin engordar

Otro tipo de eventos de verano en los que la tentación aparece son las bodas. Julia revela que debemos tener especial cuidado durante la velada ya que, normalmente, nos engañan con el cóctel, que suele estar compuesto por pequeños platos grasos y muy saciantes. De esta forma, cuando llega el menú principal, más saludable y variado, no tenemos tanto apetito. Lo más importante durante el cóctel es centrarse en la conversación y tener una copa siempre en la mano para estar ocupados. De elegir algún aperitivo, apostar siempre por el jamón ibérico y las brochetas vegetales, además de prescindir de alimentos muy grasos, como el foie. Pasando al menú principal, es recomendable abusar del marisco, proteína sin apenas calorías, y de principal pedir el pescado, pero sin salsa. Después, hay que bailar mucho para activar el cuerpo y, por supuesto, probar un poquito de tarta.

 

En cuanto al ejercicio, resulta beneficioso aprovechar el entorno natural en el que se esté de vacaciones para incorporar el ejercicio en la rutina. Por ejemplo, andar descalzo por el lugar justo donde rompen las olas para favorecer la vascularización al producirse un contraste frío-calor, combinado con otras caminatas más aérobicas por la orilla donde cubre el agua hasta la rodilla, para conseguir más resistencia al avanzar, matiza la doctora López.

 

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